El
cementerio del susto
En 1999, Alberto
trabajaba en un cementerio llamado "el cementerio
del susto". Aunque él no creía
lo que la gente decía, un día se le
aparecieron cuatro muertos. El pobre hombre salió
gritando del cementerio y algunos cuentan que sus
gritos se escucharon hasta muy lejos.
Al día siguiente
fue a trabajar como de costumbre y puso luces para
que el cementerio no estuviera tan oscuro.
Pero un día
se fue la luz. Al poco rato empezó a escuchar
voces. ¡Eran los cuatro muertos otra vez!
El salió
en carrera, pero lo agarraron de la camisa y le dijeron:
—Para vos
hay suerte el domingo en el juego de la chica (lotería).
—¿Qué
número... hay... de suerte? —atinó
a preguntar Alberto entre temblor y temblor.
—El 89 —respondieron
los muertos.
Alberto compró
el número 89 y ganó. Desde entonces
vive muy feliz con toda su familia. Pero, por si acaso,
nunca ha vuelto al cementerio...
Ruth
Mariela Girón
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