¡Maltrato
no!
En un pueblo había
una familia feliz. Los hijos de los vecinos la envidiaban,
porque en ella no había violencia ni malos
tratos.
Una vez, el papá
de los niños vecinos vio a sus hijos jugando
en la calle con otros niños de familias con
las que él no se llevaba. Muy enfadado, les
gritó que regresaran a la casa. Al entrar,
les pegó muy duro con una faja (cinturón)
y después les puso un castigo severo.
Los niños
fueron llorando a contarle a su mamá lo que
les había pasado. Sin pensarlo dos veces ella
agarró a los niños y fue a denunciar
al marido con la policía.
Cuando la policía
vino a buscarlo, el hombre se sorprendió. Los
policías le contaron que la esposa y los hijos
lo denunciaron por irrespetar sus derechos. El papá,
en tono de burla, les preguntó de cuáles
derechos estaban hablando. Los policías le
dijeron que los niños y las niñas tenían
derecho a ser tratados sin violencia.
Así que
la policía se llevó preso al hombre.
Los niños se sintieron felices sin el maltrato.
Desde entonces ellos cuentan lo que les pasó
a otros niños, para que conozcan sus derechos
y responsabilidades.
Amílcar
Exael Argueta
|