Gurus / Leyendas
Los Warao
página 1

Grupo aborigen oriundo del delta del río Orinoco, en la actual Venezuela. Actualmente su población alcanza alrededor de 22.000 habitantes. Al igual que todos los pueblos indígenas, los Warao hace un uso adecuado del medio natural, utilizandolo para su alimentación y como materia prima para la elaboración de utensilios y productos de la vida diaria. Ejemplo de ello es el uso del moriche, una palma que proporciona almidón para la alimentación, fibras para construir cuerdas y troncos para la habitación. También se usa para fabricar cestas y abanicos.

La curiara o canoa es construida de un tronco. Es un elemento fundamental para un pueblo que vive en zonas como el delta de un río. El proceso de derribo, y transformación del árbol en curiara, está estrechamente vinculado a las creencias ancestrales del Warao es un sacrificio místico.

El dueño de la luz
(Cuento Warao — Venezuela)

En un principio la gente vivía en la oscuridad. Los Warao buscaban yuruma en tinieblas y sólo se alumbraban con candela que sacaban de la madera. En ese entonces, no existía el día ni la noche.

Un hombre que tenía dos hijas supo un día que había un joven dueño de la luz. Llamó entonces a su hija mayor y le dijo que fuera donde el joven y comprara la luz.

Ella tomó su mapire y partió. Pero encontró muchos caminos por donde iba, y tomó el que la llevó a la casa del venado. Allí conoció al venado y se entretuvo jugando con él. Luego regresó donde su padre, pero no traía la luz.

Entonces el padre resolvió enviar a la hija menor al joven due;o de la luz, con el mismo encargo. La muchacha tomó el buen camino y después de mucho andar, llegó a la casa del dueño de la luz.

— Vengo a conocerte — le dijo —, a estar contigo y a obtener la luz para mi padre.

— Te esperaba — le contestó el dueño de la luz —. Ahora que llegaste, vivirás conmigo.

El joven tomó una caja, el torotoro, que tenía a su lado, y con mucho cuidado, la abrió. La luz iluminó sus brazos y sus dientes blancos.

Y también el pelo y los ojos negros de la muchacha. Así, ella descubrió la luz, y el joven, después de mostrársela, la guardó.

Todos los días, el dueño de la luz la sacaba de su caja y hacía la claridad para divertirse con la muchacha.

Así pasó el tiempo. Jugaban con la luz y se divertían. Por fin, la muchacha recordó que tenía que volver con su padre y llevarle la luz que había venido a buscar.

El dueño de la luz, que ya era su amigo, se la regaló. La muchacha regresó donde su padre y le entregó la luz encerrada en el torotoro.
<< anterior
 
     
 
vox | bitácora | juegos | galaxias | clones | gurus | asteroides | uni-2 | sos | eureka | orbitando | mapa del sitio
reporteros juveniles | cúcara mácara | 12a18xy | en Plan de amigos
Última actualización: 4 de febrero del 2005
2003© All rights reserved Radio Nederland Training Centre. P.O.Box 303,1200 AH Hilversum,
The Netherlands Tel: (31-35) 672-4 500, Fax: (31-35) 672-4 532 E-mail: secr@rntc.nl