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¡Respetar
es importante, Julio!
Había una vez un niño llamado
Julio que vivía con sus familia en Heredia, él
asistía a una escuela privada, aunque sus padres eran
pobres, ellos querían que obtuviera la mejor educación;
que aprendiera a respetar, que era lo que más le costaba
aprender, Julio no le importaba, ni sé daba cuenta
el esfuerzo que Hacían sus padres para conseguir ese
dinero para que él siguiera en esa escuela.
Sus padres tenían que trabajar muchas
horas para conseguir ese dinero y cuando pagaban la escuela,
poco les quedaba para comer y satisfacer otras necesidades.
Sus maestros estaban cansados (hartos) de
Julio por que siempre, les levantaba la voz sin ninguna razón.
Ellos comentaban con sus padres todas las semanas y ellos
hablaban con Julio, contándoles de mala manera: no
sé, no me importa, no me interesa, me da igual.
Una vez cuando Julio le levanto la voz a
una de sus maestras, la directora le llamó la atención
y lo expulso y sus padres decidieron mandarlo a un reclusorio,
para que aprendiera a respetar a los demás allí
a él le costaba adaptarse ya que era nuevo; pero aun
seguía con su irrespeto a los demás.
Pasaron meses y Julio esperaba salir del
reclusorio, él sentía que iba mejorando con
cada lección de respeto que le daban todos los días
y quería salir rápido para pedir perdón,
a todos los que les había faltado el respeto especialmente
a sus padres y maestros.
Llego el día que Julio salía
del reclusorio y todos sus maestros y papás estaban
allí esperándolo ansiosamente, cuando Julio
los vio se puso a llorar y empezó a decirles que lo
perdonaran por haberles faltado el respeto.
Cuando llegaron a la casa celebraron con
una fiesta y los padres de Julio le dijeron a él que
el respeto era importante y nunca puede faltar.
A partir de allí él empezó
a comprender que es importante y él empezó a
respetar a los demás.
Valerie Thames Espinoza
12 años
Heredia, Costa Rica
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